Para discutir se necesitan dos

Los seres humanos estamos sujetos a estructuras mentales que dan sentido y orden a nuestra vida. Sin embargo, en el transcurso de ella, al mismo tiempo que nos percatamos que muchas de esas estructuras limitan nuestro crecimiento y bienestar, también nos damos cuenta lo complicado que es modificarlas o eliminarlas. Conocer, entender y aceptar conceptos nuevos no es suficiente, los resultados positivos solo llegan cuando somos capaces de ponerlos en práctica en nuestra vida cotidiana.

Ahora bien, ¿por qué existe en nosotros esa resistencia interior que limita nuestro crecimiento? La respuesta tiene que ver con nuestra mente arcaica. Por ejemplo, cuando discutimos buscando tener la razón a pesar de todo, nuestro ego (la mente disfuncional y primitiva) intenta protegernos y cuidarnos, solo que de una manera muy anticuada y obsoleta. Pretende de manera equivocada que mantengamos el poder, el dominio, el control sobre otro individuo que desea demostrar su superioridad con el único objetivo de
preservar la subsistencia.

Existe una frase muy conocida que dice: “Para discutir se necesitan dos”. Esta expresión empleada para referirse a ese tipo de discusión estéril y fatua que se alimenta de la necesidad de tener la razón a costa de la razón misma, es una muestra clara de lo difícil que es aplicar conceptos valiosos y útiles en nuestra vida. Si no fuera así, simplemente no discutiríamos por cosas triviales, nocivas y muchas veces destructivas.

La práctica del Mindfulness o Atención Plena eleva nuestro nivel de consciencia, ayudándonos a reconocer el momento en que nos enfrascamos en una discusión negativa a través de la identificación de nuestros pensamientos y emociones para lograr evitarlas o disminuirlas.

En una ocasión un periodista inglés que se encontraba realizando un reportaje sobre la forma de vivir de los monjes budistas en la ciudad de Lhasa en el Tíbet, se encontró con un maestro Zen de 108 años de edad el cual disfrutaba de una excelente salud física y mental. El periodista, visiblemente asombrado por la vitalidad del anciano le preguntó sin esperar – ¿Qué es lo que ha hecho para poder vivir tantos años y en tan buenas condiciones? – A lo
que el monje respondió – No discutir nunca con nadie – El inglés sorprendido guardó silencio por un instante para después exclamar – ¡Eso es imposible! – A lo que el maestro Zen le contestó – Tiene usted toda la razón -.

Ing. Sergio Reyes. Atención Plena. Meditarte. El arte de la meditación. https://meditarte.mx.

Scroll al inicio